Porca miseria! Domingo, otro más. Otra desilusión. Hace un día genial para dar un paseo cerca de la playa, admirar el horizonte soleado, dejarse engatusar por el sonido del vaivén de las olas y que los rayos de sol aterricen levemente sobre tus mejillas para dorar un poco tu piel. ¿y yo?, pues sí, en casa. Aburrido. Creo que le voy a poner solución. Me voy a enfundar mis zapatillas de domingo, mis pantalones de qué más da, una camiseta de esas con mensaje y tal vez un gorro. Voy a pasear un rato, definitivamente es lo que me apetece y creo que me ayudará a despejarme. A la vuelta os cuento el resultado.
See you!
P.D.: ¿por qué a cada sábado le sucede un domingo?
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